Los dos Pedros
Pedro, hizo
una taza de café, se paró frente a su puerta y dejo que la brisa acompañada de rocío
le tocara sus pocas partes descubiertas, sus brazos, su frente, tomo un sorbo
de café y se dijo para sí, que hermoso clima.
Pedro,
estaba preocupado, se asomaba por su ventana tomando cálculo de cuanto había crecido
la quebrada, alentaba a sus dos hijos que rondaban los 12 años, los animaba que
todo estaba bien, ignorada la humedad de sus pies, pues era su único par de
zapatos, y oraba. Dios ayúdanos, porque no sabemos dónde ir.
Pedro, se recostó
sobre el sofá, estiro sus pies, cambio canales en su televisor, pensaba que
estaba aburrido y si tenía suerte encontraría una película que lo entretuviera este
día. Se lamentaba que su plan de cambiar carro este año, quizás no se llevaría a
cabo.
Pedro, se
fue a su sofá que le habían regalado una familia después de desecharlo, abrazo
a sus hijos y les prometió falsamente que la lluvia pronto acabaría, recordó que
el poco dinero que había ahorrado de trabajos extras, lo invirtió en una fuerte
enfermedad de su hijo menor, oro nuevamente pidiendo dirección y protección a
Dios.
Pedro, a
las 9 de la mañana, recibió una llamara de un socio, le decía que la tendría menos
ganancias de las proyectadas, le grito, se molesto tanto, cuando termino la
llamada, golpeo fuerte la mesa, ultrajo en voz baja. Susurro que ese día era
una desgracia y se dijo para sí: no sé, porque Dios me hace esto.
Pedro, a
las 9 de la mañana, golpearon la puerta, asustado salió al encuentro y le
informaron las autoridades que debían salir de inmediato, la quebrada pronto se
desbordaría, con lagrimas en sus ojos que logro ocultas con la lluvia, tomo a
sus hijos y les dijo: Dios nos esta guardando y llevando a un mejor lugar.
Como te has
dado cuenta, es el mismo nombre, diferente persona, diferente perspectiva de la
vida, diferente agradecimiento. No se trata de lo que tienes, sino de quien
eres como ser humano.
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